lunes, 22 de agosto de 2016

el adelantado de segovia carta abierta a su directora Teresa Herranz Contreras


EPIQUEYA

 

Querida directora Teresa:

Hace ya muchos años, otoño de 1966 tu abuelo el Sr. Marqués de Lozoya dio una conferencia en la Escuela de periodismo sobre reconstrucción de monumentos, yo le hablé de la ermita de san Vicente del pueblo de mis padres que desconocía pero me dijo todo lo que es románico tiene un valor incalculable y hay que salvarlo (palabras textuales) Creo que él desde el Cielo se habrá alegrado este reportaje sobre el día de san Bernardo en Fuentesoto.

A la sazón era una cuadra y estaba en ruinas. Hoy se ha salvado mediante su reconstrucción. El marqué de Lozoya fue el adalid y el pionero de estas campañas y gracias a tu abuelo le debemos este patrimonio ARTÍSTICO GLORIOSO que es base de la riqueza turística de la ciudad y, gracias a ti, el que uno de los periódicos más antiguos del periodismo español siga a pie de obra cuando tantas publicaciones han fenecido RESULTA UN HECHO QUASI MILAGROSO. Es una pátina y una solera de la que carecen muchos y que nos honra.

Periodista profesional, me gané los gabrieles en esta hermosa dura profesión y admito que estamos en crisis pero ¿por qué?

Yo creo que por la baja calidad del producto.

Sólo a fuerza de chorros de dinero que manan  de Dios sabe donde se mantienen algunas cabeceras de prestigio que sufren la competencia de las Redes pero un periódico de calidad puede beneficiarse de esta sociedad interactiva, donde la información, que es poder, ha sustituido a la sociedad de la producción. Es en el campo de la información donde se está dando la batalla de apertura de mercados.

El Adelantado mantiene su pátina y el pedigrí centenario; su fabulosa hemeroteca electrónica que es el paraíso de los archiveros e historiadores de los que día a día manejan el mundo de la información. Yo quisiera anunciarles a todos los segovianos lo siguiente: cada mañana llega a sus quioscos un buen diario confeccionado y maqueteado —gracias, amable, directora por haber resucitado la figura del corrector de pruebas que fue el compañero de viaje de los viejos periodistas que escribimos tan deprisa y a veces cometemos errores— por buenos profesionales que aman y se desviven por el progreso y el bienestar de su ciudad. Dilo en la redacción.

Desde el punto de vista de la jurisprudencia, epiqueya, según el diccionario, significa la interpretación moderada y clemente según las circunstancias personales de tiempo lugar y circunstancia de las leyes. Cela diría que donde falta epiqueya sobra desmelenamiento y esa epiqueya como informadora y como mujer al frente de uno de los vespertinos con mayor prestigio de nuestro gaceterismo te caracteriza y engrandece.

El acceso a las profesiones liberales (abogacía, medicina, mundo de la empresa cirugía, aeronautita, fuerzas armadas) ha sido una de las grandes conquistas de la sociedad española. Ahora bien si todas las candidatas al sacerdocio fueran como Teresa Herranz Contreras, yo, romano pontífice, no tendría ninguna inconveniencia de hacerlas diaconisas, presbíteras e incluso obispas, pero debajo de esta maniobra subyace, a mi juicio, una trampa, con la entrega al Papa de un caramelo envenenado de las “Fem”. Casi parece un ultimatum.

La ley divina y la ley natural a veces van juntas pero otras veces se cruzan y discurren por sendas diferentes. Tengo para mí que los problemas de la iglesia no se resolverían permitiendo que las hembras cantaran misa.

Son mucho más profundos que eso; paulatina descristianización, negación de los misterios que convierten en sagrada la misión de cualquier religión, la secularización, la paganización y el dogmatismo de los políticamente correctos que a mí, que soy segoviano y algo comunero y siempre fui por lo libre, me recuerdan malos modos antiguos y empapelamientos del Santo Oficio. Esas no son formas, hombre, no metáis al pobre Papa Francisco al que solo utilizáis cuando os interesa en un trágala. Dejemos que obre la gracia y el soplo del Espiritu. Epiqueya, pues.

domingo, 21 de agosto de 2016

LAS MUJERES QUIEREN DECIRNOS MISA


Ni obispas ni diaconisas ni presbiteras

 

San pablo mandó callar a las mujeres en la sinagoga. Era la tradición patriarcal de los profetas tampoco en el judaísmo ortodoxo hay rabinas. Es la norma, la ley divina. Hallajá. Sin embargo, ahora las féminas andan muy revueltas en torno al asunto de la ordenación de mujeres y metiendo bulla. Un comentarista insta al pontífice de Roma a que ordene rapidamente diaconisas y amenaza con un sofismo si la iglesia perdió a los obreros en el XIX a los jóvenes en el XX ahora está a pique de perder a las señoras. A nuestro juicio se trata de un silogismo cornudo de falsas premisas y de conclusiones equivocas. el mencionado plumilla que fue conmigo seminarista en Comillas y luego se salió proclama la consigna de mujeres al poder. Ciertamente la iglesia católica está en crisis y puede desaparecer pero es a consecuencia de sus errores históricos porque ha utilizado al Evangelio como bastión de poder.

No hay más que leer a los autores clásicos castellanos para reparar en esta aberración del cura prepotente mandón y con frecuencia fornicario y explotador, los estragos que causaron los escándalos que dieron aquellos camándulas. Francisco en vez de inclinarse por la opción de las mujeres sacerdotisas debiera reparar en los daños que ha causado la SRI con esto del celibato, sus excesos, su hipocresía. La ley natural nos dice que la primera función de la mujer es ser madres y parir educar, pero estas fems que bendicen el aborto luego quieren decirnos misa, después de pertenecer a movimientos ad lib. Tengo para mi que el humo de Satanás se ha instalado en la iglesia como reconocía Pablo VI y estas proclamas son un atisbo. Mujeres al poder y como sea. Sin embargo, nadie habla de la opción de los sacerdotes casados e incluso de los curas abuelos, en la cual he venido insistiendo a lo largo de mius blogs y de mis libros. Eso por lo visto es políticamente incorrecto, pero no lo es la interrupción de la vida humana para estas sacerdotisas muchas de las cuales son abuelas jubilatas. En sus manos la liturgia se ha convertido en una pantomima. Yo escucho ya las carcajadas del Pateta. El diablo se pedorrea y huele a huevos podridos. Bombas fetidas nos han lanzado en frascos de colonia. Otra yerro del buenismo.
meditacion ante la camara santa de Oviedo




CAMARA SANTA DE OVIEDO

 

Reliquias sagradas que conservan el misterio de la historia de España. El año 79 fui a venerarla un día de lluvia. Después me prosterné ante el altar sagrado múltiples veces. Siento un pálpito especial. Ante el altar se arrodillaban peregrinos franceses una familia. Los apóstoles de la imposta seguían imperturbables su conversación de piedra que dura siglos. Una cháchara en éxtasis pero con esa sonrisa inefable de la juventud, parecen misacantanos. San Pedro con las llaves del reino. Y san Juan imbele. La imagen de san Andrés  ostenta una poderosa cabeza coronada de rizos y del aspa de su martirio. No son testas semitas o dolicocéfalas sino braquicefalas, europeas: san mateo y san marcos parecían hermanos mielgos desenrollando el pergamino de la escritura. Y un apóstol a otro le habla con dulzura casi como si le contase un chiste o le hiciera una carantoña. Santo Matías se aparece con el número 24, simbólico guarismo de los veinticuatro ancianos del Apocalipsis. Es el calvo de la cuadrilla. Había tres cabezas decapitadas sobre el arcosolio del pórtico y la cruz de los Ángeles era un ostensorio de esmeraldas, togas largas, técnica de paños mojados con sus plegaduras, un descubrimiento del arte gótico; gestos hieráticos a fe que no eran unos rudos pescadores pero en el cuadro pervive la serenidad y la risa de Israel pido a dios que no sea mofa.

Las estatuas de la cámara santa de Oviedo guardan, a juicio de los expertos, cierta preeminencia e incluso prelación a las del pórtico de la gloria son menos estáticas que las compostelanas, dicho sean sin detrimento del gran escultor de quien solo el nombre conocemos: maestro Mateo.

Eutrapelia eucaristía es el sentimiento que suscita en el espectador esta visión; es el bien sentir y bien hacer entre la humedad de los siglos este pequeño recinto donde se dijeron misas por primera vez para honrar a la virgen Eulalia emeritense. Esta labor de orfebrería representa un excelente trabajo. La mandorla mística, de la cual surge la figura sedente de cristo salvador en medio de un cerco de cabujones del díptico del obispo Gonzaga, asombra. Este es el haz pero en la contrahaz o envés repujado destaca un calvario.

El oro y el marfil enmarcan tales joyas lo mismo que servían de adorno a la urna de san Julián y san Serrano hoy perdidas como la de san Vicente mártir o la de san Eulogio y san Julián santos todos ellos románicos a la cual los muzárabes profesaban una devoción ancestral. "Tomaron las reliquias todas las que hubieron y fueron por Castilla y así la defendieron" (romance del Cid) los huesos del tabernáculo y la lauda sepulcral de Leocadia, me extasío ante la arqueta de las ágatas en torno a la cruz la rosa de los vientos una cabeza de hombre que surge de las alas de un águila enfrentándose a un grifo fabuloso, el cual, mirándolo, bien resulta un toro con alas.

De cómo llegaron a Asturias esa cruz y estos exvotos es una historia que forma parte de una peripecia tan fantástica e increíble como el viaje del cuerpo del apóstol Jacobo a Compostela en una barca de piedra. Al cabo, en la huida de los cristianos extremeños al norte quedaron depositados en Monsacro para su transporte y reposo definitivo a san Salvador de Oviedo. Don Maximiliano Arboleya Martínez deán que fue de esta catedral (sería fusilado en agosto de 1936) refiere en un opúsculo que a raíz de la persecución de Cosroas rey persa contra los cristianos que destruyó Jerusalén por segunda vez algunos huyeron hacia Alejandría  llevando consigo la cruz del redentor. Allí un obispo piadoso Juan el limosnero los acogió. Egipto acto seguido fue arrasado por los árabes y de nuevo los cristianos hubieron de embarcarse hasta Cartagena y de allá fueron traídas nadie sabe cómo hasta el Monsacro. Alfonso II el Casto las expone por primera vez en Oviedo y manda construir la cruz de los Ángeles 808. Fruela II 950 agrega la cruz de las calcedonias y Alfonso VI rey de de castilla y de León manda abrir el arca santa el 13 de marzo de 1075. Y desde entonces hasta la fecha el arca santa ha sido baluarte de nuestra fe superviviendo a guerras fuegos inundaciones, robos, expolios, asonadas y cuarteladas, estas reliquias guardan entre sus joyas el destino de España y demuestran que San Salvador fue el gran foco de peregrinaciones de las cristiandades europeas. Forma parte de nuestro testamento. Quizás tales huesos o el polvo que queda en medio de piedras preciosas sean nuestro salvoconducto y baluarte en la peregrinación de Asturias cuna de España por la historia.

sábado, 20 de agosto de 2016

Fr. HERNANDO DE TALAVERA EL ALFAQUÍ CELESTIAL O EL FRACASO DE LA TOLERANCIA
 


Metido como estoy en harina de conversos voy y vengo de Alcalá me pierdo por las empinadas callejuelas de Toledo, en demanda del espíritu que fraguara el sueño mesiánico del imperio. Al cabo de muchos años entiendo lo que dijo Golda Meir sobre el establecimiento de nuestras relaciones con Israel corría el año 1973 en una conferencia de prensa en un hotel cerca de Hyde Park:


—España para nosotros los judíos no es un país como los demás.


Fue un canto a Sefarad enhebrado por aquella quijotesca tigresa que llevaba un bolso como el de mi abuela siempre de luto de donde extraía una cajetilla de tabaco negro. Sentí reverencia y pasión por aquella mujer de los cabellos grises que le daba importancia escasa a cosas tan trascendentes como el look y que, habiendo ganado dos guerras, se convirtió en la mayor estadista del siglo XX su liderazgo controvertido y discutido por los de su propio partido laborista y por el Likud. España no es un país como los demás. Idea mesiánica. El sionismo anda metido en los fregaos de ganar la tierra prometida que a España le costó nueve siglos. Es una historia de sangre, sudor y lágrimas, expulsiones, enajenaciones, llantos y martirios porque es duro para cualquier ser humano tener que abandonar su casa, dejar sus enseres, ver por última vez los muros de Jerusalén o de Granada. Es lo que está ocurriendo a día de hoy en Palestina. Todo Oriente Medio es una hoguera. No conviene olvidar la historia maestra de vida. Veamos un caso:


A fray Hernando de Talavera (Talavera de la Reina 1428- Granada 1507) le llamaban los moros de la Alpujarra el “alfaquí celeste” por sus titánicos esfuerzos de adaptar y convertir la religión del Crucificado al credo mahometano.


Su intento fracasó pero queda ahí para la historia, como conato de buena voluntad y como testimonio de que el Bien no gana siempre y sucumbe a los intereses y egoísmos seculares, quiere decirse, el Mal.


Conviene, pues, no dar de lado a la Historia.


Fray Hernando era un monje jerónimo conocido por sus virtudes: bondad, recogimiento y vida austera. La Reina Católica lo eligió por director espiritual.


Sobrino de don Fernando Álvarez de Toledo, el Duque de Alba, aprendió a leer y escribir en la escuela catedralicia de Oropesa, se graduó en Salamanca. Tomó el hábito de la orden (hábito blanco y escapulario y cogulla parda) y llegó a ser prior del monasterio más prestigioso que había en España en aquel tiempo: el convento vallisoletano del Prado.


En una visita a aquel recinto la Reina se confesó con él. Elevado a la mitra de Ávila, sería más tarde preconizado arzobispo de Granada.


Es designado confesor regio, cargo en el que fue sustituido por Cisneros que se convirtió en su alter ego. La otra cara de la moneda. La dulzura y la bondad del jerónimo chocarían con la aspereza y austeridad  franciscana del Regente, aun siendo así que ambos eclesiásticos venían de familias oscuras, recién convertidas del judaísmo.


Si el uno era partidario de la bondad, la tolerancia, la mansedumbre para con el moro hasta el extremo de ser el primero que introdujese la lengua vernácula en la SRI, cinco siglos antes de las constituciones del Vaticano II, y para atraerse a los musulmanes ordenó en su diócesis de Granada que se permitiera decir la misa en árabe, ordenando a sus sacerdotes que aprendiesen esta lengua, mientras su contrincante, fray Francisco Ximenez de Cisneros, mandó que se quemase un alcorán en la puerta de Bibarrambla.


Bien es cierto que todos los manuscritos en letra cúfica sobre astronomía, medicina y ciencias naturales, un tesoro bibliográfico, se los trajo para Alcalá. Un gesto que es de agradecer por los historiadores porque, gracias al cardenal Cisneros, se pudo conservar gran parte del acervo de nuestro pasado mahometano: la sabiduría, literatura y los relatos de los cronistas musulmanes sobre las contiendas de la Reconquista, y su versión distinta de los hechos.


Que hoy se pueden leer en la Biblioteca Nacional.


Talavera y Cisneros forman un dúo de contrastes.


El cardenal partidario del puño de hierro y de que la letra con sangre entra. El arzobispo guante de seda. Una gota de miel puede más que veinte jarros de vinagre, según Francisco de Sales. La fuerza de la razón contra la razón de la fuerza. La paz y la guerra. Ganó la guerra.


La política de apaciguamiento del arzobispo Talavera consiguió el bautismo en masa de los pobres moros con gran escándalo de los imanes que se echaron al monte y ello daría lugar a la guerra de las Alpujarras últimos reductos del Islam; una pavesa que tardaría en extinguirse más de dos siglos hasta 1609.


Cisneros, más drástico e inmisericorde, fue más efectivo. En guerras de religión las medias tintas no valen. Es el todo o nada.


De Fray Hernando, el “alfaquí de Jesucristo” algunos moriscos se le reían en sus propias barbas. Herencia de Caín pero venimos de la Historia Sagrada. También España es sagrada aunque traspasada de un furor cainita.


Fray Francisco, por el contrario, aquella galga en pieles, como le llamaban, enteco, solemne, una nariz prominente, siempre friolento, (combatía su hipotermia con tabardos y ropones y debajo de sus vestiduras elegantes de cardenal llevaba el áspero sayal franciscano) el mentón saliente un prognatismo que denotaba su demoledor poder de voluntad, odiado y temido por sus súbditos.


Los escándalos y motines a causa de la desacertada política del arzobispo de Granada con sus neófitos llamaron la atención del Santo Oficio. El inquisidor de Córdoba un tal Lucero lo mandó “empapelar”. Se le abrió proceso por judaizante pues por línea materna venía de conversos, no obstante que su padre fuese de sangre azul emparentado con la Casa de Alba.


La inquisición no andaba con miramientos. El fiscal Rodrigo Deza ordenó encarcelar a su madre y a su hermana bajo la acusación de herejía judaica. Cisneros que pese a su rivalidad era amigo del arzobispo consiguió que las liberaran y elevó una súplica al papa Julio II, y, gracias a tan poderosas influencias, el abogado defensor de las encausadas, que era Pedro Mártir de Anghiera, logró rebatir las incriminaciones de Rodríguez Lucero. El tribunal dictaminó la completa inocencia de Hernando de Talavera y sus hermanas. El arzobispo de Granada, quebrada su salud por los disgustos del proceso, falleció a los pocos días de la sentencia absolutoria el 14 de mayo de 1507. Cogió una pulmonía a causa de haber participado, descalzo y encapuchado, como un penitente más en la procesión de las Angustias.


Tuvo sus intervenciones, como confesor y consejero regio en política, con suerte alterna.


Dicen las crónicas que contribuyó a las paces con Portugal después de los disturbios sucesorios de la Beltraneja. A los Reyes Católicos aconsejó mano dura—por una vez— y firmeza con los nobles levantiscos. Isabel acabó con el feudalismo de los señores de Galicia y Asturias, mandó desmochar las almenas de sus torres y derruir sus propiedades. Sin embargo, a Colón le hizo la higa. Le parecía descabellada la idea de un viaje a las Indias orientales, y que pedía cantidades exorbitantes, montes y morenas, para la empresa, cuando las arcas de Castilla estaban exhaustas después de la conquista de Granada. En la vida de todo ser humano una de cal y otra de arena. Pese a todo, llevó una vida ejemplar de inmaculado sacerdocio. Escribió algunos tratados de moral donde resplandece su ortodoxia y su acendrado espiritu cristiano, basado en la caridad y el amor al prójimo. Creo que su proceso de canonización no está incoado pero lo merecería. El calvario y persecución que tuvo que sufrir este buen obispo manso, por causa de sus orígenes, le colocan en las gradas de la tortuosa escalera que lleva al cielo a través de los peldaños del sufrimiento y del martirio a la santidad. Y eso me afirma en mi resolución de que el catolicismo hispano se acuñó como moneda de oro en un troquel mesiánico y converso

DÍA DE SAN BERNARDO EN FUENTESOTO

 

Un año más y siguiendo una tradición secular perdida pocos años antes de la guerra civil y resucitada en tiempos de la democracia, Fuentesoto honró al glorioso san Bernardo con la procesión a la ermita de san Vicente de las Povedas, camino de Pecharromán.

Dedicada a Vicente aquel diacono aragonés mártir de la fe, cuyo culto estuvo extendido en la Hispania visigótica, es uno de las joyas románicas mejor conservadas —sólo un ábside semicircular cubierta de bóveda de cañón tres lucernas o saeteras y guardapolvos con adornos de taqueado jaqués, figuras geométricas y adornos florares en los capiteles, en la parte interior se representan animales y obispos, que corroboran la suposición de una mano mudéjar, respetemos al Islam— edificado c.1135 en piedra caliza. Seguramente, formó parte de una “anillo de oro” o círculo de monasterios de monjes blancos que sustituyeron el anacoretismo (aquella zona del Duratón es comarca de cuevas como la de los Siete Altares de Sepúlveda) por el monaquismo. Los solitarios de esta Tebaida segoviana en zona apartada y abrupta optaron por la vida en común.

Los monasterios del Cister eran lo más parecido en los siglos medios a los “kibutz” israelíes de hoy. Eran centros de producción y feudos de defensa. Allí se abrazaba un género de vida austera de trabajo y plegaria, también de estudio porque el “armorium” o cuarto de los libros era tan importante como el refectorio y el dormitorio corrido, vida en común.

Pero no sólo rezaron. También trabajaron, plantaron viñas, cavaron huertos y araron tierras. En los majuelos de Sacramenia, Pecharromán, el Vivar y Valtiendas se pisaba una uva que, transformada en mosto, daba el mejor clarete del mundo.

El Vega Sicilia y los excelentes caldos de la ribera del Duero zona Peñafiel fueron el descubrimiento de estos frailes blancos que todas las tardes cantaban himnos en honor de la Virgen María y tomaban un jarrillo a las comidas. Ellos trajeron el vino y el canto gregoriano. Eran monjes soldados.

Tengo entendido que Ben Gurion copió algunos capítulos de las Constituciones para el Estado Hebreo de Bernardo de Claraval, aunque sustituyendo la palabra Dios por la Roca de Israel.

El monje ideal, apartándose del mundo, goza de las buenas cosas de la existencia: el trabajo, el reposo, la quietud, la amistad sin los líos del amor y la familia, la caridad con el prójimo, abraza la virtud en menoscabo del vicio, aun sin perder de vista la fragilidad de la condición humana que con frecuencia sucumbe a la tentación. Ora y labora. Huye, calla, llora y reza es la receta del Talmud en la lucha contra las fuerzas diabólicas y el espíritu maligno que nos rodea

Hay rasgos misteriosos o que no se comprenden en la personalidad de este bienaventurado abad borgoñón, el cual a lo largo de sesenta años de vida pobló Europa de casi dos centenares de monasterios desde el Humber inglés en la frontera con Escocia hasta el Duero y desde el Loira hasta el Danubio y el Vistula. Eran vergeles, jardines de María, remedando el “hortus conclussus” de la Biblia, ¡qué descansada vida la del que se aparta del mundanal ruido! situados en valles apartados a orilla de los ríos y en Castilla los muros sagrados de estos monasterios como los de Sacramenia se convierten en alcázares fortificados. Visión del locus amenus pero sin bajar la guardia, que el enemigo acecha.

Por fuero de Brañaseca otorgado por el rey Alfonso VII el Emperador surgieron los aportillados o caballeros prevenidos en frontera. Los esclavos podían manumitirse al socaire de esta norma y los musulmanes gozar de libertad dentro del territorio castellano. Así como los judíos. Parece que hubo dos aljamas importantes una en Sacramenia y otra en Sepúlveda.

Claro que esto no se cumplía siempre porque los monjes soldados al llegar la primavera llamaban al arma y tenían que pelear contra los invasores del sur. A juzgar por las adarajas o ladrillos sin terminar de ser colocados se aprecia que las iglesias de san Vicente y las de san Gregorio no pudieron ser terminadas porque se acabó el peculio, por las prisas de la llegada de una aceifa o porque el enemigo las derribó.

Son misterios que suscitan la meditación del que contempla estas sagradas piedras. Otras plumas más cualificadas como las de Quadrado o las de mi paisano el doctor José María Costa Arribas— en las páginas del Adelantado— disertaron, con más autoridad que la mía, sobre las peculiaridades de esta comarca en la franja ulterior de la provincia en todos sus aspectos (lexicográficos, aperos, refranes, trajes, modos de labrar y construir, usos y costumbres incluso el sentido del humor que es muy peculiar según nos ha descubierto el gran escritor, musicólogo y etnógrafo  Joaquín Díaz.)

Sin embargo al que suscribe le cumple el orgullo de que mis paisanos no hayan hecho caso omiso hacia mis prevenciones sobre el valor histórico de estas joyas ocultas en sus predios.

Ya en 1968 publiqué (ya ha llovido) un reportaje en Diario SP “Ermitas abandonadas en el camino de Sepúlveda a Peñafiel, era el título, con unas excelentes fotos de Santiso. Hoy san Vicente que por aquellas fechas era un muladar está abierta al culto y los “corines” mote con que se designaba en la comarca de Villa y Tierra a los de Fuentesoto con gran esfuerzo adecentaron la iglesia de san Gregorio. Que san Bernardo confesor y san Vicente mártir los bendigan. Loores y vida larga.  

DÍA DE SAN BERNARDO EN FUENTESOTO

 

Un año más y siguiendo una tradición secular perdida pocos años antes de la guerra civil y resucitada en tiempos de la democracia, Fuentesoto honró al glorioso san Bernardo con la procesión a la ermita de san Vicente de las Povedas, camino de Pecharromán.

Dedicada a Vicente aquel diacono aragonés mártir de la fe, cuyo culto estuvo extendido en la Hispania visigótica, es uno de las joyas románicas mejor conservadas —sólo un ábside semicircular cubierta de bóveda de cañón tres lucernas o saeteras y guardapolvos con adornos de taqueado jaqués, figuras geométricas y adornos florares en los capiteles, en la parte interior se representan animales y obispos, que corroboran la suposición de una mano mudéjar, respetemos al Islam— edificado c.1135 en piedra caliza. Seguramente, formó parte de una “anillo de oro” o círculo de monasterios de monjes blancos que sustituyeron el anacoretismo (aquella zona del Duratón es comarca de cuevas como la de los Siete Altares de Sepúlveda) por el monaquismo. Los solitarios de esta Tebaida segoviana en zona apartada y abrupta optaron por la vida en común.

Los monasterios del Cister eran lo más parecido en los siglos medios a los “kibutz” israelíes de hoy. Eran centros de producción y feudos de defensa. Allí se abrazaba un género de vida austera de trabajo y plegaria, también de estudio porque el “armorium” o cuarto de los libros era tan importante como el refectorio y el dormitorio corrido, vida en común.

Pero no sólo rezaron. También trabajaron, plantaron viñas, cavaron huertos y araron tierras. En los majuelos de Sacramenia, Pecharromán, el Vivar y Valtiendas se pisaba una uva que, transformada en mosto, daba el mejor clarete del mundo.

El Vega Sicilia y los excelentes caldos de la ribera del Duero zona Peñafiel fueron el descubrimiento de estos frailes blancos que todas las tardes cantaban himnos en honor de la Virgen María y tomaban un jarrillo a las comidas. Ellos trajeron el vino y el canto gregoriano. Eran monjes soldados.

Tengo entendido que Ben Gurion copió algunos capítulos de las Constituciones para el Estado Hebreo de Bernardo de Claraval, aunque sustituyendo la palabra Dios por la Roca de Israel.

El monje ideal, apartándose del mundo, goza de las buenas cosas de la existencia: el trabajo, el reposo, la quietud, la amistad sin los líos del amor y la familia, la caridad con el prójimo, abraza la virtud en menoscabo del vicio, aun sin perder de vista la fragilidad de la condición humana que con frecuencia sucumbe a la tentación. Ora y labora. Huye, calla, llora y reza es la receta del Talmud en la lucha contra las fuerzas diabólicas y el espíritu maligno que nos rodea

Hay rasgos misteriosos o que no se comprenden en la personalidad de este bienaventurado abad borgoñón, el cual a lo largo de sesenta años de vida pobló Europa de casi dos centenares de monasterios desde el Humber inglés en la frontera con Escocia hasta el Duero y desde el Loira hasta el Danubio y el Vistula. Eran vergeles, jardines de María, remedando el “hortus conclussus” de la Biblia, ¡qué descansada vida la del que se aparta del mundanal ruido! situados en valles apartados a orilla de los ríos y en Castilla los muros sagrados de estos monasterios como los de Sacramenia se convierten en alcázares fortificados. Visión del locus amenus pero sin bajar la guardia, que el enemigo acecha.

Por fuero de Brañaseca otorgado por el rey Alfonso VII el Emperador surgieron los aportillados o caballeros prevenidos en frontera. Los esclavos podían manumitirse al socaire de esta norma y los musulmanes gozar de libertad dentro del territorio castellano. Así como los judíos. Parece que hubo dos aljamas importantes una en Sacramenia y otra en Sepúlveda.

Claro que esto no se cumplía siempre porque los monjes soldados al llegar la primavera llamaban al arma y tenían que pelear contra los invasores del sur. A juzgar por las adarajas o ladrillos sin terminar de ser colocados se aprecia que las iglesias de san Vicente y las de san Gregorio no pudieron ser terminadas porque se acabó el peculio, por las prisas de la llegada de una aceifa o porque el enemigo las derribó.

Son misterios que suscitan la meditación del que contempla estas sagradas piedras. Otras plumas más cualificadas como las de Quadrado o las de mi paisano el doctor José María Costa Arribas— en las páginas del Adelantado— disertaron, con más autoridad que la mía, sobre las peculiaridades de esta comarca en la franja ulterior de la provincia en todos sus aspectos (lexicográficos, aperos, refranes, trajes, modos de labrar y construir, usos y costumbres incluso el sentido del humor que es muy peculiar según nos ha descubierto el gran escritor, musicólogo y etnógrafo  Joaquín Díaz.)

Sin embargo al que suscribe le cumple el orgullo de que mis paisanos no hayan hecho caso omiso hacia mis prevenciones sobre el valor histórico de estas joyas ocultas en sus predios.

Ya en 1968 publiqué (ya ha llovido) un reportaje en Diario SP “Ermitas abandonadas en el camino de Sepúlveda a Peñafiel, era el título, con unas excelentes fotos de Santiso. Hoy san Vicente que por aquellas fechas era un muladar está abierta al culto y los “corines” mote con que se designaba en la comarca de Villa y Tierra a los de Fuentesoto con gran esfuerzo adecentaron la iglesia de san Gregorio. Que san Bernardo confesor y san Vicente mártir los bendigan. Loores y vida larga.